Varicela: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La varicela es una enfermedad habitual en la infancia, causada por el virus varicela-zóster, que provoca una erupción de vesículas (manchas rojas con aspecto de ampolla), picazón, cansancio y fiebre.

¿Qué es la varicela?

Con su erupción cutánea y fiebre, la varicela es una enfermedad muy común en el niño y generalmente de carácter leve. Pero puede ser más grave, sobre todo en el lactante, el adulto y la persona que tenga debilitado su sistema inmunitario. La causa de la enfermedad es un virus que lleva su nombre (Herpesvirus varicellae).

El virus de la varicela se contagia entre personas por contacto con el líquido de las vesículas o por inhalación de gotitas contaminadas presentes en el aire. Es una enfermedad muy contagiosa. Cerca de 4 millones de personas al año adquieren la varicela en Estados Unidos; unos 10 000 se ponen lo suficientemente enfermas como para tener que ser hospitalizadas y cerca de 100 mueren. La varicela es más común en niños menores de 15 años, aunque cualquiera puede contraerla. La mayoría de los casos se observan a finales del invierno o en primavera.

Se espera que la vacunación de los niños haga disminuir la incidencia de esta enfermedad.

Síntomas

El primer síntoma de la varicela puede ser la tos, o una sensación de dolor, o una nariz moqueante. A continuación aparece la erupción cutánea que se manifiesta en forma de puntos rojos. Este sarpullido forma vesículas que se secan y se convierten en costras a los 4 o 5 días. La erupción suele comenzar por el pecho, la espalda y la cara, pero normalmente se extiende por todo el cuerpo. El enfermo puede tener desde unos pocos puntos rojos que pican hasta más de 500. Junto con la erupción, el enfermo puede presentar fiebre y sentirse cansado. Los síntomas suelen ser más pronunciados en el adulto.

En el adulto, la varicela puede derivar en problemas serios. Hay casos en los que el virus de la varicela puede producir neumonía (inflamación de los pulmones). En otros, lleva a veces a encefalitis (inflamación del cerebro). En casos esporádicos, puede causar daño cerebral e incluso la muerte. Rascarse la piel puede dejar cicatrices y, en ocasiones, provocar

una infección cutánea por gérmenes bacterianos que se difUnda por todo el cuerpo y cause fiebre.

Una persona puede contagiar la varicela a otra desde 1 o 2 días antes de que empiece la erupción hasta cuando todas las vesículas han formado costra. La enfermedad aparece de 10 a 21 días después del contagio.

¿Cuáles son los riesgos a largo plazo?

Incluso después de que una persona supere la varicela, el virus no desaparece. Continúa viviendo en estado inactivo o latente en las raíces nerviosas del organismo. El virus puede despertar años después y causar la culebrilla (herpes zóster), enfermedad que suele empezar con una sensación de cosquilleo, picazón o intenso dolor en la piel. A los pocos días aparece una erupción de vesículas. Una vez se ha curado la erupción, el dolor puede durar semanas, meses o años. Una persona puede contraer la varicela que le contagie otra portadora de culebrilla, pero no puede contraer la culebrilla en sí.

¿Cuándo hace falta el médico?

La varicela es, por lo general, una enfermedad leve. Sin embargo, hay ocasiones en que es importante consultar al médico:

– si la fiebre dura más de 4 días;

– si la fiebre sube por encima de los 38,8 °C (102 °F).

– Si la zona de la erupción supura o continúa enrojeciendo, hinchándose, calentándose o produciendo dolor.

Hay que llamar al médico inmediatamente en caso de que el enfermo de varicela parezca estar muy mal o presente uno de los siguientes síntomas:

– dificultad para despertarse;

– confusión;

– cuello rígido;

– vómitos recurrentes;

– tos fuerte;

– dificultades respiratorias.

El enfermo joven puede presentar vesículas en la boca y la garganta, lo que es muy incómodo a la hora de comer y beber; renunciar a beber conduce a deshidratación, especialmente en niños muy pequeños con fiebre. Llegado este caso, deber acudirse al médico.

Tratamiento

Para tratar la fiebre, los enfermos de varicela deberían tomar únicamente medicamentos sin aspirina como el acetaminofeno (paracetamol). El consumo de aspirina por parte de personas que sufren una enfermedad vírica como es la varicela se ha asociado al síndrome de Reye, enfermedad grave que afecta a todo el cuerpo, especialmente al cerebro y al hígado.

El rascar la erupción de la varicela puede dar lugar a una infección cutánea. La gente con varicela debe procurar no rascarse y llevar las uñas cortas y limpias. Para evitar la picazón se recomiendan baños de avena y el uso de una crema calmante de calamina.

El aciclovir es un medicamento que combate el virus de la varicela. Como este fármaco puede tener efectos secundarios, los médicos suelen prescribirlo sólo a gente que corre un alto riesgo de presentar síntomas pronunciados, por ejemplo enfermos crónicos de la piel o del pulmón, pacientes con enfermedades o tratamientos que debilitan el sistema in-munitario y todos los mayores de 12 años, ya que a esta edad la varicela puede ser más intensa que en los casos de niños menores. Para que este medicamento sea eficaz, debe empezar a consumirse en cuanto aparezcan las primeras señales de erupción.

Medidas preventivas

En el pasado, prácticamente todo el mundo padecía la varicela antes de haber llegado a la madurez. Sin embargo, desde 1995 existe una vacuna para esta enfermedad. Esta vacuna no proporciona protección total, pero ahora 8 o 9 de cada 10 personas no contraen la enfermedad. Las personas que la contraen, aun habiendo sido vacunadas, presentan casos muy leves y con pocas ronchas, fiebre leve y, normalmente, su recuperación es rápida.

Se recomienda esta vacuna como parte de la inmunización habitual de la infancia. A los mayores de 12 años de edad también se les recomienda que se vacunen si nunca lo han hecho. Quienes ya tuvieron la enfermedad no necesitan vacunarse porque no pueden volver a contraerla.

Muchos adultos no recuerdan si tuvieron o no varicela de pequeños. Pueden hacerse un análisis de sangre en busca de indicios que indiquen si la pasaron. En caso de que ese análisis no sea posible, y a pesar de que quizás el paciente ya la haya tenido, lo más seguro es vacunarse.

Hay ciertas personas, sin embargo, a la que no debe administrarse la vacuna. En este grupo figuran las mujeres embarazadas, los enfermos de gravedad, aquellos que presenten un sistema inmunitario débil y los que hayan recibido una transfusión de sangre en los últimos cinco meses.

Fuentes

American Academy of Pediatrics, 141 Northwest Point Blvd.,

Elk Grove Village, IL, 60007-1098 Telephone (847)434-4000 http://www.aap.org

VZV Research Foundation, 40 E 72nd St., New York, NY 10021 Telephone (212)472-3181 Facsimile (212)861-7033 http://www.vzvfoundation.org/

U.S. Centers for Disease Control and Prevention, 1600 Clifton Rd.,

Atlanta, GA 30333

Telephone (404)639-3534

Telephone (404)639-3311

Toll-free (800)311-3435

Information Hotline (888)-232-3228

National Immunization Hotline (800)232-2522 (English)

National Immunization Hotline (800)232-0233 (Spanish)

Office of Public Inquiries (800)311-3435 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

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