Viruela: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La viruela es una enfermedad sumamente infecciosa, y a menudo mortal, que deja marcas permanentes en la piel. Antes de su erradicación, la viruela mataba, desfiguraba y cegaba a millones de personas.

A partir de 1966, la Organización Mundial de la Salud (OMS) le declaró la guerra a un enemigo que a lo largo de la historia había derrocado gobiernos y abatido poblaciones enteras. En estas batallas, los aliados fueron en su mayoría personas comunes de los pueblos y villorrios, y su principal arma fue una vacuna. Diez años después, se alcanzó una de las más asombrosas victorias en los anales de la medicina: la destrucción de la viruela en todo el ámbito mundial. En 1967 la viruela mató a 2 millones de personas. El último brote conocido de la enfermedad se produjo en Somalia en 1977. En 1980, el Consejo Mundial de la Salud (CMS) declaró al mundo libre de la viruela. Hoy día, no hay, pues, por qué temer esta enfermedad.

¿Qué es la viruela?

La viruela es una infección vírica. El virus de la viruela se transmitía al respirar las gotitas del aire que la persona infectada había exhalado, por ejemplo, al estornudar o toser. También se podía contagiar por simple contacto con la persona portadora de la infección. Una vez dentro del organismo, el virus se multiplica y, por medio de la circulación sanguínea, invade todos los tejidos corporales. Destruye las células de la piel y, al morir, estas células forman ampollas o pústulas. Los ojos y los órganos internos, como el hígado y el bazo, también se infectan.

¿Qué factores intervienen en esta enfermedad?

Los factores sociales desempeñaban un papel importante en la transmisión de la viruela. Dado que ésta se transmitía de una persona a otra por contacto directo, el virus prosperaba vigorosamente en condiciones de hacinamiento y pobreza. La viruela es muy contagiosa pero no tanto

como el sarampión o la gripe. A falta de seres humanos que infectar, ya no se propagaba. Sin embargo, las lesiones que aparecían en la piel a medida que la enfermedad progresaba eran infecciosas y podían contaminar a objetos inanimados, tales como mantas o ropa, durante periodos prolongados. Los niños, los ancianos y las personas que padecían otras enfermedades eran susceptibles de contagiarse de la viruela más fácilmente, pero el virus podía infectar a cualquiera.

Sintomas

La viruela solía comenzar bruscamente, y al principio se parecía a un caso grave de gripe. Al cabo de unos días, los síntomas gripoides desaparecían y la piel se cubría de bultitos. Al principio estos bultitos eran sólidos, pero no tardaban en llenarse de líquido, como las ampollas, y luego con exudaban pus (pústulas) Por último, dos semanas después, al secarse las pústulas, se formaban costras. Cuando éstas se desprendían, dejaban unos hoyos (viruelas) permanentes en la piel, por lo general en la cara. De ahí la expresión “picado de viruelas.” Muchas personas que padecían esta forma de la enfermedad se recuperaban. No obstante, en los casos más graves, con fiebre y sarpullido sangrante, la persona podía morir a los pocos días.

Diagnóstico

Antes de que la viruela fuese erradicada, era fácil saber si una persona tenía la enfermedad con sólo ver su aspecto. A veces, la fiebre inicial se podía confundir con la gripe. O el sarpullido se confundía con el de la varicela, que es una enfermedad mucho menos grave. Cuando era necesario confirmar el diagnóstico, se extraía líquido de las lesiones para analizarlo por técnicas especiales.

Tratamiento

En épocas pasadas, el tratamiento de la viruela se concentraba en hacer sentir cómodo al paciente y en limitar la propagación de la enfermedad. De ser posible, se aislaba a los pacientes, y tanto el ámbito circundante como las cosas que éstos tocaban se mantenían muy limpias para evitar más infecciones.

La vacunación previene la viruela

Hace cientos de años, en Asia, se observó que las personas que contraían la viruela y sobrevivían, nunca volvían a tenerla. Esta observación llevó a la posterior práctica, llamada variolación, de sacar pus de una lesión de la viruela y frotarlo en pequeños cortes o escaras que se hacían en la piel de las personas sanas, con la esperanza de protegerlas. Estas personas todavía contraían la viruela, pero sus síntomas eran más leves.

Esta técnica no se conoció en Europa y América del Norte hasta el siglo XVIII. En 1796, Edward Jenner demostró que la variolación con viruela bovina en vez de la viruela humana protegía totalmente contra la enfermedad y evitaba que la persona padeciera siquiera la forma leve de viruela. Gracias a la vacuna de Jenner (la palabra vacuna deriva del nombre en latín para “vaca”) fue posible controlar la viruela en muchos países. Pero sólo en 1980 se logró vacunar a suficiente gente de todo el mundo como para contener la enfermedad para siempre.

En años ya lejanos había que inmunizar periódicamente a los niños contra la viruela antes de cumplir el año. Pero ahora que la enfermedad ha sido erradicada, ya no es necesario dar la vacuna antivariólica a nadie.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention, 1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-3534 Telephone (404)639-3311 Toll-free (800)311-3435 Information Hotline (888)-232-3228 Public Health Emergency Preparedness & Response (888)-246-2675 (English)

Public Health Emergency Preparedness & Response (888)-246-2857 (Spanish)

Public Health Emergency Preparedness & Response TTY 866-874-2646

Office of Public Inquiries (800)311-3435 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

World Health Organization, 525 23rd St. NW,

Washington, DC 20037

Telephone (202)974-3000

Facsimile (202)974-3663

Telex 248338

http://www.who.int/

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