Zóster: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

El zóster, o herpes zóster, se debe a una infección vírica de los nervios sensitivos de la piel, en la que provoca una dolorosa erupción de vesículas. El nombre popular para esta enfermedad es culebrilla. El virus del herpes zóster es el mismo que causa la varicela.

¿Qué es el herpes zóster?

La persona no puede contraer herpes zóster a menos que haya tenido ya varicela. El virus del herpes zóster es el mismo que causa la varicela. Si bien la varicela es una enfermedad muy contagiosa, el herpes zóster no se contagia de una persona a otra. Sin embargo, cualquiera puede contraer la varicela si entra en contacto directo con las vesículas de un enfermo de herpes zóster. Tras recuperarse de la varicela, el virus del herpes zóster permanece en forma inactiva (pero latente) en alguna parte del sistema nervioso durante años sin que cause síntoma alguno. También aparece a veces como efecto secundario de otra enfermedad, tal como la de Hodg-kin (cáncer del sistema linfático), o de tratamientos que deprimen el sistema inmunitario. No obstante, la mayor parte del tiempo no existe una causa conocida para que el virus se active y provoque el zóster.

Síntomas

La parte afectada de la piel al principio está hipersensible y luego se vuelve dolorosa. Antes de que aparezcan las vesículas de zóster, la persona puede tener escalofríos y fiebre, sentirse cansada y tener el estómago revuelto. Estos síntomas pueden durar 3 o 4 días. Para el cuarto o quinto día, aparece una erupción cutánea de pequeñas manchas rojas. Las manchas rojas se convierten en vesículas que contienen el virus del herpes zóster. Después de otros pocos días, las vesículas se ponen amarillas y se secan y forman crostras. Cuando las costras caen al cabo de algunas semanas, quedan a veces en la piel pequeñas cicatrices.

Le erupción y las vesículas suelen aparecer en una zona limitada de la piel, por lo general en un lado del pecho, del abdomen o de la cara.

Tratamiento

El tratamiento para el zóster se centra principalmente en la reducción del dolor. Se usan también medicamentos para atacar al virus. Y a veces, se ponen compresas húmedas sobre las áreas afectadas, para aliviar el dolor. Se pueden usar analgésicos no muy fuertes, tales como el acetaminofeno (acetominofén, paracetamol)

¿Quién tiene a riesgo de contraer el herpes zóster?

El herpes zóster se da principalmente en las personas mayores cuyo sistema inmunitario ya no puede mantener inactivo el virus que ha invak

dido el sistema nervioso. El grupo etario (de edades) de los mayores suele padecer el herpes zóster con más frecuencia que otros, aunque esta enfermedad se puede contraer a a cualquier edad. Después de un ataque de herpes zóster, la persona puede quedar inmune durante el resto de su vida.

La mayoría de los afectados se recuperan sin ninguna dificultad. Los pacientes más ancianos, sin embargo, tal vez sufran dolores que duran meses o años una vez que las vesículas se han curado. Esta afección se llama neuralgia postherpética.

¿Qué otras enfermedades causa el herpes zóster?

El virus del herpes zóster puede causar varias otras enfermedades:

– La varicela, enfermedad de carácter leve, con sarpullido y fiebre. Es muy contagiosa.

– Herpes zóster ótico, llamado también síndrome de Ramsay Hunt y neuronitis vírica, produce dolor de oído, pérdida de la audición, vértigo (sensación de que todo da vueltas) y puede producir parálisis en una parte de la cara.

– el herpes zóster oftálmico, que afecta a los párpados y a veces al ojo mismo, en cuyo caso puede tener consecuencias graves.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention, 1600 Clifton Rd.,

Atlanta, GA 30333

Telephone (404)639-3534

Telephone (404)639-3311

Toll-free (800)311-3435

Information Hotline (888)-232-3228

TTY (404)639-3312

http://www.cdc.gov/

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