Anestésicos

A lo largo de la historia de la medicina, e l dolor ha sido uno d e los mayores impedimentos para el avance de la cirugía, puesto que no se pueden realizar intervenciones de gravedad con el enfermo consciente y sufriendo. El descubrimiento de la capacidad analgésica y anestésica de ciertos gases, como el éter y el óxido nitroso, fue un paso importante en el desarrollo de esta especialidad. En la actualidad se dispone de muchos productos adaptados a las distintas necesidades de los cirujanos, aunque todavía tienen efectos secundarios importantes. ¿Cómo actúa un anestésico? En primer lugar, hay que considerar que existen dos tipos de anestesia: la que duerme por completo al paciente (anestesia general) y la que sólo duerme una parte del cuerpo (anestesia local o regional) . Las operaciones graves requieren anestesia general. Las pequeñas intervenciones pueden hacerse con anestesia local o regional. La administración de un anestésico en la zona cerca a la médula espinal (anestesia peridural) permite dormir la mitad del cuerpo y mantener al enfermo consciente, lo cual es una ventaja porque no se corre el riesgo de que aparezcan complicaciones cardiacas o pulmonares y, además, la recuperación es mucho más rápida; cada vez es más frecuente su empleo en intervenciones relativamente graves, como una hernia o una fractura. La anestesia general es la que puede originar mayores problemas. Estos productos actúan sobre el cerebro y causan una pérdida de conciencia. La mayoría también tiene propiedades analgésicas, otros no; muchos relajan todos los músculos y dejan al enfermo completamente inmóvil, lo cual facilita el trabajo del cirujano; otros no los evitan por completo; la mayoría actúa sobre el centro respiratorio del cerebro, provocando la detención la respiración, con lo cual es preciso colocar un tubo en la tráquea y conectarlo a una máquina capaz de respirar por el enfermo; otros conservan la respiración espontánea. Generalmente, se utilizan varios anestésicos y otros medicamentos para conseguir una anestesia adecuada. Suele administrarse una medicación previa para relajar al enfermo y facilitar la acción de los demás medicamentos, que serán los que verdaderamente lo dormirán y lo pondrán en condiciones de ser operado. Por otra parte, algunos anestésicos se administran por vía intravenosa y otros mediante inhalación; también se pueden combinar entre sí para obtener el efecto deseado. Entre los principales inconvenientes de los anestésicos se encuentran los trastornos cardiacos y los problemas psíquicos del despertar. Siempre es necesario efectuar un buen estudio del estado del corazón del paciente, a fin de prever los posibles problemas que pueden surgir durante la anestesia. Esto no significa que una persona con una enfermedad cardiaca no pueda ser operada de hernia, pero quizá se elegirá una anestesia peridural o se preferirá un determinado tipo de anestésico en lugar de otro; por otra parte, los médicos y los anestesistas estarán preparados para solucionar posibles problemas que puedan presentarse. En cuanto a los trastornos psíquicos ocasionados por ciertos anestésicos, pueden prevenirse en parte con una buena medicación preanestésica, y son cada vez menos frecuentes debido a los avances en este campo.

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