Furosemida furosemida 1% inibsa – salidur – seguril

La furo se mida es un diurético, es decir, un medicamento que estimula la producción de orina por el riñón. Es útil en la insuficiencia cardiaca porque en esta enfermedad se acumula líquido en los tejidos debido a la falta de capacidad del corazón para movilizarlos; su eliminación descarga al corazón y le permite un mejor funcionamiento. El fármaco empieza a actuar entre diez y treinta minutos después de haberlo tomado y su acción dura de cuatro a seis horas.

¿Para qué se usa?

Para tratar la insuficiencia cardiaca, tanto aguda como crónica, así como los edemas y la acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) que aparece en la insuficiencia hepática; en el tratamiento urgente del edema agudo de pulmón; en la insuficiencia renal aguda y crónica; en la hipertensión arterial; en la hipertensión intracraneal, así como en ciertas intoxicaciones en las que se requiere que el tóxico se elimine rápidamente.

Dosis y forma de tomarlo

La furosemida se presenta en forma de preparado para administración oral e intravenosa. La vía intravenosa se usa sólo en hospitales, y en casos de urgencia, cuando se requiere una eliminación rápida de líquido (como el edema agudo de pulmón o la insuficiencia cardiaca aguda) . La vía oral se emplea sobre todo en casos crónicos. La dosis depende de la respuesta del paciente y de su enfermedad. Se inicia con una pequeña, que aumenta hasta lograr el efecto deseado; la dosis habitual suele ser de 20 a 40 mg al día, que se toman durante una comida (a elegir) . En terapias a largo plazo, conviene, excepto en casos especiales, asociarla a un tratamiento que contenga potasio, porque se pierde mucha cantidad de este elemento por la orina, y esto puede dar lugar a graves trastornos cardiacos.

Trastornos que puede producir su uso adecuado

El principal efecto secundario es la pérdida excesiva de electrolitos (sodio y potasio) y de agua, que puede provocar dolor de cabeza, vértigo, alteraciones de la visión y, en casos graves, deshidratación. Una gran pérdida de sodio puede producir calambres musculares, somnolencia, cansancio, vómitos, falta de apetito y confusión mental. También son posibles las reacciones alérgicas, así como disminución de los glóbulos blancos, anemia y reducción de las plaquetas. En personas predispuestas, puede desencadenar un ataque de gota al aumentar el ácido úrico en la sangre. También pueden incrementarse el colesterol y los triglicéridos, aunque suelen normalizarse espontáneamente sin necesidad de suspender el tratamiento. Más raramente, puede causar pérdida de audición y vértigo.

Trastornos que puede producir su uso excesivo

La intoxicación por furosemida origina un cuadro agudo de deshidratación con pérdida de sodio y potasio, que puede ser muy grave y debe tratarse en el hospital mediante la reposición del líquido y de los electrolitos perdidos.

¿Con qué alimentos o medicamentos no se puede tomar o debe hacerse con precaución?

Las interacciones con otros medicamentos son numerosas; las principales se producen con los antiinflamatorios (especialmente, la indometacina), que reducen la actividad del diurético; ciertos antibióticos, como la tobramicina, gentamicina y otros del mismo grupo potencian la capacidad de la furosemida de lesionar el oído y el riñón; si se asocia con digital, pueden aparecer arritmias con mayor facilidad. La furosemida disminuye el efecto de los antidiabéticos orales. Por el contrario, aumenta el de otros medicamentos, como la teofilina, la aspirina, el litio y otros fármacos empleados para tratar la hipertensión. Esto no significa que deban evitarse todas las asociaciones descritas, sino que debe controlarse más el tratamiento en estos casos.

¿Quién no debe tomarlo?

Los enfermos con insuficiencia renal grave que no orinan, los que están en coma debido a una insuficiencia hepática grave, los que tienen una falta de sodio o de potasio en la sangre y los alérgicos al medicamento.

¿Pueden tomarlo las mujeres embarazadas? ¿Y las que dan de mamar?

Sí, pero sólo en caso de dolencia cardiaca grave (insuficiencia cardiaca) y en algunos casos de enfermedad del riñón. Puede producir una falta de llegada de sangre a la placenta con el consiguiente sufrimiento para el bebé. Si es preciso administrarlo, debe controlarse muy de cerca el tratamiento para evitar perjuicios para el feto. La furosemida pasa a la leche materna, y por ello no es aconsejable dar de mamar si se está tomando.

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