Medicamentos para el cáncer

El cáncer sigue siendo una enfermedad temible a pesar de los avances obtenidos por la investigación farmacéutica y médica. Se conocen muchos de los factores desencadenantes de la multiplicación caótica y descontrolada de las células, pero la verdadera causa sigue siendo desconocida. Por otra parte, las células malignas son muy semejantes a las normales, lo cual hace que sea difícil eliminarlas sin destruir también éstas, debido a la importante toxicidad de los medicamentos contra el cáncer. Se trata de una enfermedad que puede afectar tanto a niños como a adultos o ancianos, hombre y mujeres; en fin, no tiene límites. Ningún órgano se ve libre de la posibilidad de albergar un cáncer, aunque algunos son más propensos que otros. Por otra parte, la localización influye considerablemente en la gravedad y la supervivencia de los pacientes. El cáncer de páncreas, por ejemplo, invade rápidamente los órganos adyacentes y se extiende a distancia, por lo cual da lugar a una mortalidad muy alta en poco tiempo. En cambio, el cáncer de mama tiene muchas posibilidades de curación completa, siempre que se diagnostique a tiempo. Uno de los aspectos más importantes que se debe tener en cuenta es el diagnóstico precoz del cáncer. La única posibilidad de obtener la curación completa, es descubrir la presencia del tumor cuando todavía está en sus inicios, localizado en el órgano que lo ha producido y es de pequeño tamaño. De ahí la importancia de conocer algunos signos sugestivos de cáncer (los más frecuentes), para someterse a las pruebas adecuadas de diagnóstico precoz capaces de descubrirlo a tiempo, e iniciar el tratamiento adecuado cuanto antes. Estos signos son los siguientes: – Un bulto en la mama, cambios en la palpación de la mama o alteraciones en el pezón. – Una peca que crece, duele, sangra o pica. Una mancha oscura e irregular en la piel. Una úlcera o lesión cutánea, en la boca o la nariz, que no se cura. – Sangre en las heces o un cambio en el hábito de las deposiciones. – Hemorragia por la vagina entre las menstruaciones, después de las relaciones sexuales o durante la menopausia. – Cambio en el tamaño o la forma de un testículo. – Aparición de cardenales o hematomas sin motivo aparente. – Tos con sangre o flemas manchadas de sangre. – Sangre en la orina. – Ronquera o afonía. – Dificultad para tragar alimentos o indigestiones frecuentes. Estos diez puntos deben tenerse siempre en cuenta y consultar al médico lo antes posible ante su aparición. Los fármacos contra el cáncer son eficaces, pero presentan efectos secundarios muy importantes, que a menudo obligan a suspender el tratamiento. No todas las variedades de cáncer deben recibir el mismo tipo de medicamentos; en ciertos casos, la cirugía es el tratamiento de elección, o la radioterapia; en otros, se combinan varias formas de tratamiento para combatir la enfermedad desde distintos ángulos. Los tratamientos pueden ser complementarios.

Leave a Reply