Medicamentos para la piel

La piel es la parte más aparente de nuestro cuerpo, la que mostramos al exterior, por lo tanto, su estado de salud nos afecta especialmente. Las enfermedades de la piel son muchas y muy variadas. Por otra parte, los trastornos de otros órganos pueden manifestarse en ella, de forma que, a veces, resulta difícil conocer su origen. Las infecciones de la piel son las enfermedades cutáneas más fáciles de tratar, puesto que se puede encontrar su causa y establecer un tratamiento dirigido a eliminarla. Sin embargo, en ocasiones éste es largo y pesado, como ocurre en el caso de las infecciones por hongos de las uñas, que pueden durar meses. Otro tipo de contagios, como la sarna o los piojos, requieren añadir al tratamiento una serie de medidas higiénicas sin las cuales el medicamento no puede erradicar completamente la infección. Hay que tener en cuenta además que muchas dolencias cutáneas son contagiosas (sarna, piojos, herpes, impétigo, etc.) y tendremos que extremar las medidas de precaución en caso de contacto con una persona afectada. Además de las infecciones, la piel puede verse alterada por una serie de enfermedades cuya causa no se conoce demasiado bien, como la psoriasis y tantas otras. Su tratamiento muchas veces se basa en los corticoides, fármacos muy eficaces pero con efectos secundarios muy variados e importantes. Hay que utilizarlos si es necesario, pero no abusar de ellos si no lo es. Los corticoides pueden favorecer la aparición de osteoporosis, hipertensión arterial, lesiones ulcerosas en el estómago o el intestino, además de otros muchos síntomas. La incidencia del cáncer de piel ha aumentado mucho en los últimos tiempos debido al efecto de los rayos solares. Los consejos del dermatólogo nos serán especialmente útiles para evitar este riesgo, pero las medidas preventivas básicas son limitar la exposición al sol y emplear cremas solares protectoras. El acné es otro problema cutáneo muy extendido entre los adolescentes y los jóvenes. Existen muchos medicamentos útiles para aliviar el problema; sin embargo, ante todo es necesario que un especialista haga un diagnóstico correcto y establezca el tratamiento adecuado para cada caso, puesto que existen varios tipos de acné, y la gravedad del mismo también es muy variable. No obstante, se ha avanzado mucho en el desarrollo de nuevos fármacos antiacnéicos. Conviene tener en cuenta que los medicamentos que se aplican sobre la piel con frecuencia no actúan sólo sobre la misma, sino que son capaces de pasar a la sangre y de allí distribuirse por todo el organismo. Esto significa que pueden tener efectos secundarios de tipo general, igual que uno que se ingiere o se administra por vía intramuscular. Esto es especialmente cierto cuando la piel se encuentra lesionada por una enfermedad. Por otra parte, los efectos secundarios de muchos medicamentos se manifiestan en la piel: erupciones, rojeces, urticaria, alergia, foto sensibilidad, etc. Incluso en algunos pacientes, los productos que se administran para tratar una alergia son capaces de causar, a su vez, alergia, lo cual empeora las cosas.

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