Medicamentos para las enfermedades del sistema nervioso

Las enfermedades del sistema nervioso son difíciles d e tratar, en parte porque no se conocen bien. El cerebro es un órgano muy complejo que gobierna el funcionamiento del resto del organismo, y es asiento de las funciones superiores del ser humano. De ahí que sus enfermedades tengan una especial trascendencia. Para su correcto funcionamiento, el cerebro necesita básicamente dos cosas: oxígeno y glucosa. Ambas le llegan a través de la sangre. Unos pocos minutos sin uno de estos dos elementos causa la pérdida del conocimiento. Por esta razón, el buen funcionamiento de los otros órganos del cuerpo es esencial para que el cerebro funcione adecuadamente. Si el corazón no es capaz de hacer llegar la sangre con la presión y la velocidad adecuadas, si los pulmones no pueden oxigenada correctamente, si los riñones o el hígado no la pueden depurar, si los vasos sanguíneos cerebrales tienen sus paredes estrechas o llenas de placas de colesterol, si hay poca glucosa en la sangre debido a la administración de un exceso de insulina en un diabético, si la presión sanguínea disminuye demasiado, etc., el cerebro deja de funcionar, en parte, y la persona pierde el conocimiento o sufre trastornos. Pero existen una serie de enfermedades que dependen directamente de las estructuras nerviosas. Entre ellas se encuentran la epilepsia y la enfermedad de Parkinson, que disponen de tratamientos específicos. La epilepsia es una dolencia caracterizada por la aparición de crisis durante las cuales el enfermo pierde el conocimiento y sufre una serie de contracciones en todos los músculos del cuerpo (crisis generalizadas), sólo en una zona del cuerpo (crisis parciales) o periodos de tiempo de los que no recuerda nada (ausencias) . Existen otros tipos de epilepsia, pero no entraremos en detalles. Otra enfermedad del sistema nervioso es el Parkinson, para cuyo tratamiento también se dispone de medicamentos específicos, aunque los más potentes tienen el inconveniente de que van perdiendo efectividad con el paso del tiempo, de manera que al cabo de tres o cuatro años es necesario asociar otro medicamento para obtener el mismo efecto. Aun así, el cuidado del Parkinson es complicado, porque una dosis insuficiente no alivia los síntomas y una excesiva produce rápidamente efectos secundarios en forma de movimientos extraños; encontrar el justo medio no suele ser fácil.

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