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Es un analgésico muy potente para todo tipo de dolores, tanto los de tipo esquelético como los de tipo visceral. También quita el miedo y la ansiedad, así como la fatiga y el hambre, produce una sensación de bienestar y euforia y, además, provoca un estado de tranquilidad y tendencia a la ensoñación y la apatía. La morfina procede del opio, que se extrae de un tipo de amapola (Papaver somniferumi). Se parece a unas sustancias que fabrica el cuerpo de forma natural, las endorfinas, que calman el dolor y producen sensación de bienestar. Empieza a actuar muy rápidamente después de tomarla o inyectarla, y su efecto es mayor cuando se administra en forma de inyección. Pero se mantiene poco tiempo en el cuerpo, de forma que al cabo de veinticuatro horas casi se ha eliminado por completo. Otra particularidad de este medicamento es que su efecto varía bastante de unas personas a otras, especialmente los efectos negativos. La morfina debe su nombre al dios Morfeo, el dios del sueño.

¿Para qué se usa?

Para calmar el dolor importante. Suele emplearse en caso de infarto de miocardio o angina de pecho cuando los medicamentos especialmente indicados en estos casos (vasodilatadores coronarios) no calman el intenso dolor. También se usa en caso de dolor producido por un tumor maligno, cuando se han administrado ya otros tipos de analgésicos y no han dado resultado. De forma más general, se puede administrar en caso de dolor muy intenso producido por un accidente o cualquier enfermedad. También se puede usar antes de una operación quirúrgica importante, como preparación. En caso de expulsión de una piedra del riñón (cólico nefrítico) puede necesitarse morfina, cuando los demás tratamientos no calman el dolor; lo mismo ocurre cuando la piedra se encuentra en el hígado.

Dosis y forma de tomarlo

Puede tomarse por vía oral, por inyección subcutánea, intramuscular e intravenosa, dependiendo del tipo de dolor y de la urgencia. No vamos a referirnos a dosis, porque esto depende mucho de cada enfermo y de la enfermedad. Como normas generales, en caso de dolor muy intenso que aparece súbitamente (infarto, traumatismo, cólico nefrítico o hepático, etc.) o de intervención quirúrgica, se administra por inyección; en caso de enfermedad crónica, especialmente cáncer, suele ingerirse por vía oral. Se empieza por dosis bajas que se van aumentando a medida que los efectos disminuyen, debido a que el cuerpo se acostumbra a la droga. No existe ningún problema en ello, a pesar de que muchos enfermos, e incluso médicos, son reticentes a administrar morfina a enfermos con cáncer; el paciente se encontrará mucho mejor y, si se consigue curar su enfermedad, la dosis podrá disminuirse poco a poco hasta eliminarla por completo .

Trastornos que puede producir su uso adecuado

Puede producir náuseas, vómitos, mareo, somnolencia, euforia y estreñimiento. También puede ser responsable de reacciones alérgicas. Estos síntomas son importantes en caso de aplicación prolongada por vía oral, pero pueden aliviarse fácilmente con un tratamiento contra los vómitos y el estreñimiento. Lo que no tiene solución es la tolerancia y la dependencia que produce el medicamento; estos efectos hacen que sea necesario aumentar la dosis poco a poco, porque al cabo de unas semanas la misma cantidad ya no hace tanto efecto. También ocurre que no se puede dejar de tomar el fármaco sin más, porque aparece el llamado «síndrome de abstinencia», que produce irritabilidad, inquietud, insomnio, temblores, sudoración, lagrimeo, vómitos, fiebre y una angustia muy importante.

Trastornos que puede producir su uso excesivo

La intoxicación por morfina es extremadamente grave: da lugar a una depresión del cerebro que suele conducir al coma, la falta de respiración y la muerte. Otra característica importante para el diagnóstico de la intoxicación es el empequeñecimiento de las pupilas, que pasan a ser como un punto negro. Sin embargo, existen medicamentos que actúan como antídotos y, en poco tiempo, permiten eliminar estos efectos. ¿Con qué alimentos o medicamentos no se puede tomar o debe A1 hacerse con precaución? El alcohol aumenta los efectos sedantes de la morfina. Es peligroso tomar morfina o sus derivados junto con antidepresivos inhibidores de la MAO no selectivos, pues puede ocasionar hipertensión, convulsiones y depresión de la respiración. Tampoco debe tomarse con antidepresivos tricíclicos, porque los efectos de ambos medicamentos aumentan. Como es de suponer, administrado junto con sedantes, tranquilizantes o somníferos, su efecto también se refuerza. Los antihistamínicos (medicamentos empleados para la alergia) hacen que se incremente el efecto depresor de la morfina. Los medicamentos atropínicos pueden dar lugar a la detención de los movimientos intestinales y a la oclusión intestinal.

¿Quién no debe tomarlo?

No debe emplearse cuando existe un estado de shock, es decir, una disminución de la presión arterial debida a una situación grave (accidente, operación quirúrgica, etc.). Las enfermedades graves del hígado también lo contraindican, puesto que su mal funcionamiento favorece la intoxicación. Tampoco debe usarse en caso de dolencia pulmonar grave (asma, etc.) , así como en ciertas enfermedades del cerebro, especialmente las que pueden causar convulsiones. En ancianos y niños pequeños no está contraindicado por completo, pero deben adoptarse muchas precauciones, porque es fácil la intoxicación. No debe administrarse a personas que conducen un vehículo o realizan trabajos potencialmente peligrosos, porque la somnolencia puede dar lugar fácilmente a accidentes.

¿Pueden tomarlo las mujeres embarazadas? ¿Y las que dan de mamar?

No de forma continuada. El uso continuado de morfina durante el embarazo ocasiona una dependencia del bebé al medicamento y un síndrome de abstinencia al nacer que puede ser muy grave. Pero puede emplearse de forma esporádica sin peligro. Al parecer, no da origen a malformaciones en el bebé. Se ha recurrido a ella para disminuir el dolor durante el parto, pero es peligroso, porque el niño puede nacer muy somnoliento y con dificultades respiratorias. No debe utilizarse si se está dando de mamar, porque pasa a la leche; si es necesario administrarla a la madre, debe pasarse a la lactancia artificial.

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