Toxicidad para el feto de un medicamento

Un bebé que se está formando en el vientre de su madre es especialmente sensible a los medicamentos, hasta el punto de que algunos de ellos pueden dar lugar a malformaciones, es decir, a deformidades más o menos importantes, si se administran a la embarazada. La placenta actúa como una especie de filtro y no permite el paso de muchas sustancias, especialmente si son de gran tamaño. Pero no es un filtro perfecto, porque una de sus funciones principales es, precisamente, permitir el intercambio de alimentos y oxígeno entre la madre y el bebé; por lo tanto, también deja pasar muchas sustancias potencialmente perjudiciales para el pequeño; entre ellas, numerosos medicamentos. Esto no significa que una mujer embarazada no pueda tomar ninguna medicina: las hay que, aunque lleguen al bebé, no le causarán ningún daño. Pero muchas otras sí resultan perjudiciales. Es tristemente conocido el caso de un analgésico llamado talidomida, que dio lugar, hace muchos años, al nacimiento de niños con graves malformaciones. Los medicamentos son más peligrosos al principio del embarazo, porque es cuando se están formando los órganos y tejidos del niño; por lo tanto, es cuando hay que tener más cuidado.

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