Poliomielitis: tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La poliomielitis, o polio, es una infección vírica que ataca a las células nerviosas, causa el deterioro de los músculos y a veces produce parálisis.

Pulmones de acero

Fotografías extraordinarias de la mitad del siglo XX muestran a enfermos —a veces cuartos enteros llenos de ellos—encerrados en tanques metálicos y asistidos por enfermeras. Los tanques eran conocidos por “pulmones de acero” o “pulmones artificiales.” En las décadas de 1940 y 1950, estas máquinas respiraban por los pacientes cuya capacidad respiratoria había sido temporal o permanentemente anulada por la poliomielitis. La poliomielitis, en su día temida como la peor de las enfermedades de la infancia, debido a su capacidad de lisiar a las personas de por vida, es actualmente casi desconocida en los Estados Unidos. En otras partes del mundo, no obstante, la enfermedad todavía ataca a millares de personas al año.

¿Qué es la poliomielitis?

Es una infección que se produce cuando la persona bebe agua o come alimentos contaminados por el virus poliomielítico. Las partículas de este virus se hallan en las heces y se diseminan cuando las personas tocan objetos contaminados y luego se llevan los dedos a la boca o tocan la comida. No se propaga por medio de la tos o del estornudo. Una vez se encuentra dentro del cuerpo, el virus se multiplica en la garganta y en los intestinos. Luego sale del intestino sin causar daño o se desplaza, trans-portade por la sangre, a todas partes del cuerpo. En un número muy reducido de personas, entre el 1 y el 2 por ciento,el virus invade el sistema nervioso central, es decir, el cerebro y la médula espinal, donde puede causar parálisis. Dependiendo de dónde vaya a parar el virus en la médula espinal, la persona afectada puede también tener dificultad para respirar, hablar o tragar.

El virus poliomielítico es especial porque ataca solamente a las células nerviosas que controlan los músculos—llamadas neuronas motoras— y no afecta a otras células nerviosas cercanas. Las neuronas son como caminos que conectan nuestros músculos con el sistema nervioso central, y el virus infecta a más del 95 por ciento de las neuronas motoras de la médula espinal y a muchas otras células del cerebro. Las neuronas destruidas no se pueden reemplazar, y el resultado es la parálisis. Pero muchas células sobreviven, y cuando se recuperan hacen nuevas conexiones con los músculos. De hecho, por razones que aún no están claras, una célula nerviosa que sobrevive al virus hace brotar muchas más conexiones con las células de los músculos de las que tenía en un principio. Así que incluso si el virus destruye muchas neuronas, con frecuencia las neuronas restantes son capaces de compensar las pérdidas.

Signos y síntomas

En más del 90 por ciento de los casos, los enfermos no saben que han contraído el virus de la poliomielitis. Los síntomas, cuando aparecen, pueden ser semejantes a los de un resfrío o una gripe. Aunque la parálisis es la consecuencia devastadora de la poliomielitis, la mayoría de los enfermos no quedan paralíticos. Y muchos pacientes con parálisis recuperan en gran parte el uso de sus músculos unas semanas o meses después de la infección. Cerca de dos tercios de los pacientes con poliomielitis paralizante tienen efectos duraderos causados por la enfermedad.

¿Cómo sabe uno si tiene la enfermedad?

Generalmente, la poliomielitis se puede diagnosticar por el tipo de parálisis que causa—más de un lado del cuerpo que del otro. La persona no puede mover las piernas, brazos o incluso los músculos necesarios para respirar. Los análisis de laboratorio identifican a las células que no deberían estar en el líquido cefalorraquideo que rodea al cerebro y a la médula espinal. Para confirmar el diagnóstico, se analizan muestras de un frotis de la garganta y de las heces para ver si contienen el virus poliomielítico. Hay una prueba que es incluso mucho más rápida y sensible, llamada reacción en cadena de la polimerasa, que se utiliza en ciertos

casos.

Medidas preventivas

No hay tratamiento para la poliomielitis, pero la infección se puede prevenir con una vacuna. La vacunación es una manera de proteger a la persona contra determinadas enfermedades, mediante la “presentación” al cuerpo humano de los microoorganismos de la enfermedad, previamente inactivados. Luego, si el cuerpo vuelve a encontrase con los gérmenes activos, será capaz de reconocerlos y combatirlos. En 1952 se registraron 57 879 casos de poliomielitis en los Estados Unidos—el mayor número de casos en la historia del país. Pero la introducción en 1955 de la vacuna inyectable descubierta por Jonas Salk, y en 1961 la de una vacuna oral perfeccionada por Albert Sabin, hicieron posible finalmente la erradicación del virus poliomielítico en el Hemisferio Occidental. Los últimos casos de polioliomielitis en los Estados Unidos ocurrieron en 1979, en grupos religiosos que no habían querido vacunarse. Actualmente, los únicos casos de que se tiene noticia en los Estados Unidos se deben a la vacuna oral misma. Todavía se dan de 5 a 10 de esos casos al año. La mayoría de los demás casos ocurren por estrecho contacto entre los pacientes que no han sido vacunados correctamente o que tienen sistemas inmunitarios débilitados.

De los 6 241 casos registrados en 51 países en 1994, más del 70 por ciento correspondía a India, Pakistán y Bangladesh. Hay varias razones para estas epidemias: muchas personas viven en condiciones de hacinamiento e insalubridad, y pueden haber sido mal vacunados o no vacunados en absoluto.

Las directrices de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, con sede en Atlanta, estado de Georgia, recomiendan aplicar la vacuna Salk, elaborada a partir de una versión desactivada del virus poliomielítico, cuando el bebé tenga 2 meses de edad y luego a los 4 meses. A esta vacuna le sigue una dosis de la vacuna oral Sabin, elaborada a partir de un virus vivo atenuado, administrada de los 12 a 18 meses de edad y luego otra más entre los 4 y 6 años. Si se usara sólo la vacuna viva, habría una pequeña posibilidad de contraer la enfermedad del virus vivo atenuado. Se cree que la sustitución de la vacuna desactivada de Salk para las primeras dos dosis elimina casi por entero este riesgo.

Sobrevivientes de la poliomielitis

Las personas paralizadas por causa de la polio tienen que efectuar grandes reajustes en sus vidas. Los sobrevivientes deben someterse a fisioterapia para evitar que sus músculos se deterioren aún más, y tal vez necesiten aparatos ortopédicos en las piernas para caminar o tengan que usar una silla de ruedas. Otros quizás necesiten ayuda para respirar durante el resto de la vida. Algunas personas superan la parálisis inicial, pero sufren del síndrome pospoliomielítico décadas más tarde. Pero la mayoría de los sobrevivientes de la poliomielitis paralizante disfrutan de

infancias normales y continúan haciendo una vida plena. El violinista Itzhak Perlman, quien contrajo el virus a la edad de 4 años y usa aparatos ortopédicos, es un ejemplo. Franklin Delano Roosevelt (véase el recuadro), que contrajo la poliomielitis a los 39 años, se esforzó con perseverancia en las actividades físicas y políticas hasta convertirse en uno de los más grandes presidentes de los Estados Unidos.

¿Qué es el síndrome pospoliomielítico?

Las neuronas están constantemente perdiendo y haciendo nuevas conexiones, pero de una forma equilibrada, de manera que no importa cuántas conexiones se gasten, siempre hay suficientes para mantener los músculos en funcionamiento. Pero al final de la década de 1970, algunos de los sobrevivientes de la poliomielitis paralizante en las décadas de 1930 y 1940 comenzaron a quejarse de dolores en los músculos y en las articulaciones y de nueva debilidad muscular. Al principio, los médicos no creyeron que las causas de las quejas fueran fundadas, pero el número de pacientes continuó aumentando. En la década de 1980, se acuñó el término “síndrome pospoliomielítico” para describir ese trastorno. El síndrome se debe a una reinfección por el virus. Los científicos investigadores creen que en estos individuos, con el tiempo, el axón de sus neuronas motrices puede simplemente desgastarse y dejar de hacer nuevas conexiones. O los nervios pueden fallar por otros motivos. Las personas afectadas por el síndrome sienten debilidad, cansancio, dolor y contracciones espasmódicas de los músculos. Además, los músculos afectados por la polio 20 o 30 años antes comienzan a perder fuerza otra vez. Por desgracia no existen pruebas para detectar el síndrome de pospolio-mielítico. La enfermedad progresa muy lentamente, y el tratamiento consiste en ejercicios y en el uso de aparatos ortopédicos o de una silla de ruedas, y de respiración asistida cuando la situación lo requiera.

Fuentes

U.S. Centers for Disease Control and Prevention,

1600 Clifton Rd., Atlanta, GA 30333 Telephone (404)639-3534 Telephone (404)639-3311 Toll-free (800)311-3435 Information Hotline (888)-232-3228 TTY (404)639-3312 http://www.cdc.gov/

World Health Organization, 525 23rd St. NW,

Washington, DC 20037 Telephone (202)974-3000 Facsimile (202)974-3663 Telex 248338 http://www.who.int/

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