Tos ferina (coqueluche, pertusis): tratamiento, causas, síntomas, diagnóstico y prevención

La tos ferina, conocida también como pertusis, y en algunos países de América como coqueluche, es una infección del sistema o aparato respiratorio provocada por bacterias de la especie Bordetella pertussis.

¿Qué se entiende por tos ferina?

Se trata de una infección del sistema o aparato respiratorio que se da predominantemente en el lactante y en el niño de corta edad. Se debe, en realidad, a dos especies del mismo género: la Bordetella pertussis y la Bordetella parapertussis.

¿Cómo afecta al niño?

Síntomas La tos ferina puede durar hasta 7 semanas. Durante las dos primeras semanas, el niño se siente cansado y con fiebre, y presenta una tos breve, seca (“golpe de tos”), que se intensifica de noche.

En las semanas inmediatas, el niño experimenta accesos de tos que duran varios minutos, durante los cuales inspira aire ruidosamente al respirar en forma brusca. También suele expectorar mucosidad, que puede atragantarlo y hacerle vomitar. En ciertos casos, la tos ferina infecciones de los oídos y en neumonía. Los accesos de tos son muy agotadores y perturban o impiden el sueño.

En las semanas finales del episodio, cuando comienza la recuperación, la tos se hace menos frecuente y cesa el vómito.

Diagnóstico Los padres y el médico, al escuchar el sonido típico de la tos, a menudo infieren que se trata de tos ferina. El médico tal vez tome un frotis de mucosidad de la nariz o de la garganta para su examen microscópico en busca de las bacterias Bordetella pertussis y Bordella pa-rapertusis

Tratamiento Por lo general, el tratamiento consiste en procurar la máxima comodidad al paciente hasta que la infección desaparezca espontáneamente. Es posible que el médico recete un soporífico (para facilitar el sueño) y generalmente recomendará comidas ligeras o tentempiés frecuentes para reponer las materias nutricias expelidas en el vómito. A veces, se le extraerán al niño, por succión, las mucosidades pulmonares para facilitarle la respiración. Puede que el médico recete antibióticos para combatir infecciones de los oídos y la neumonía, y para impedir que la enfermedad se propague a los familiares, si bien la duración de la tos no se puede acortar con antibióticos. La tos ferina puede revestir carácter grave en el lactante y en el niño de corta edad, hasta el punto de que a veces el médico recomendará la hospitalización del paciente.

Prevención

En los Estados Unidos, los lactantes y los niños de corta edad reciben la vacuna de la tos ferina como parte integrante de los programas normales de inmunización infantil. Para poder ingresar en la escuela, los niños deben haber recibido la vacuna contra la tos ferina, juntamente con otras contra diversas enfermedades.

La inmunización con formas anteriores (“con células enteras”) de la vacuna contra la tos ferina solía llevar aparejados ciertos efectos secundarios, con reacciones que incluían fiebre, irritabilidad, y, en raras ocasiones, convulsiones. Hoy se cuenta con una nueva vacuna “acelular” (sin células) que produce menos efectos secundarios pero que también protege contra la tos ferina.

La vacunación en edad infantil no confiere inmunidad de por vida. Convendrá, pues, que los adultos consulten al médico para ver si necesitan inyecciones de refuerzo de la vacuna.

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